Causas más comunes de la pérdida auditiva en niños

Causas más comunes de la pérdida auditiva en niños

Los niños no están exentos de sufrir problemas de audición cuando son pequeños. En este artículo revisamos cuáles son las causas más comunes de la pérdida auditiva en niños. Sigue leyendo para conocer cuáles son las principales causas de los problemas de audición en niños pequeños según los expertos y especialistas en audición infantil.

Principales causas de la pérdida auditiva infantil

Los expertos coinciden en que la mitad de casos de pérdida de audición en niños se producen debido a factores genéticos. Ahora bien, es importante tener en cuenta que heredar una pérdida de audición no quiere decir que los padres también tengan problemas auditivos. Los estudios revelan que el noventa por ciento de niños con pérdidas auditivas infantiles nacieron de padres oyentes, pero portadores del gen recesivo.

En otros casos es imposible conocer la causa de la pérdida de audición congénita, mientras que las enfermedades prenatales como las infecciones durante el embarazo o el consumo de toxinas pueden ser causantes de algunos casos de pérdida de audición en niños. Asimismo, los niños que nacen de forma prematura también entrañan un riesgo más grande de ser discapacitados auditivos siendo las causas prenatales entre un cinco y un quince por ciento de las más comunes de la pérdida auditiva en niños

Después del parto, las causas más comunes de pérdida auditiva en niños son los golpes en la cabeza, las infecciones graves en la infancia y algunos medicamentos antibióticos. De hecho, las infecciones de oído como la otitis media, un problema muy común en niños, pueden llegar a provocar una pérdida de audición temporal que se convierta en una pérdida auditiva permanente si no se trata como es debido. Las causas por parto son entre el 10 y el 20 por ciento de la pérdida auditiva en niños.

En el caso de los niños, las pérdidas auditivas pueden ser complicadas de detectar, con lo que es fundamental estar atentos para poder valorar si los pequeños de la casa pueden tener algún problema de audición, ya que la detección precoz es fundamental para poder empezar el tratamiento cuanto antes y normalizar la vida de los pequeños. Por sorprendente que les parezca a algunas personas, los niños pueden beneficiarse del uso de un Audífono desde el primer mes de vida, para poder conocer mejor el entorno y desarrollar el lenguaje.

Por tanto, la pérdida auditiva en niños puede ser congénita o adquirida. Los expertos coinciden en que el cincuenta por ciento de los problemas de pérdida auditiva congénita tienen que ver con factores genéticos.

En el caso de la pérdida auditiva conductiva, que tiene lugar en el oído externo o en el medio las causas más comunes de la aparición de este tipo de problema en los niños son las infecciones del oído como la otitis media. De hecho, casi todos los niños tendrán al menos una infección de oído en la infancia, pero es fundamenta tratarla como es debido para evitar que derive en problemas más graves.

Por otro lado, los niños también pueden presentar problemas de audición conductiva por tener cera en los oídos o cerumen. La cera puede hacer de tapón, impidiendo que las ondas sonoras lleguen al tímpano. Es fundamental no usar los bastoncillos de algodón para sacar la cera porque podríamos llegar a provocar un tapón en el oído de los niños.

Del mismo modo, la otitis externa, conocida popularmente como oído de nadador, es una enfermedad que afecta al conducto auditivo externo. En estos casos se trata de una infección bacteriana que puede llegar a provocar que el conducto auditivo quede cerrado, provocando una pérdida auditiva temporal en los niños que con el tratamiento adecuado desaparecerá por completo.

Del mismo modo, encontramos también las pérdidas auditivas neurosensoriales. Estas tienen lugar cuando la pérdida está ubicada en el oído interno. En estos casos lo que sucede es que la cóclea o las vías auditivas que deben llevar el sonido al cerebro no funcionan, y normalmente se trata de problemas congénitos, aunque también se puede desarrollar este tipo de pérdida auditiva neurosensorial si los niños están expuestos de manera constante a mucho ruido o música alta, así como si consumen medicamentos perjudiciales para la audición como algunos tipos de antibióticos. Esta pérdida auditiva es permanente y no existe tratamiento con cirugía ni con medicamentos, aunque los niños podrán hacer una vida perfectamente normal con el uso de implantes cocleares o de audífonos.

Finalmente otra de las pérdidas auditivas más comunes en los niños es la inducida por el ruido, y es un tipo de pérdida auditiva que se puede prevenir y evitar. Si los niños se exponen a sonidos altos durante mucho tiempo (como por ejemplo si juegan todos los días a videojuegos con cascos), o cortos pero muy altos (por ejemplo si están presentes en una explosión o en un concurso de cohetes, teniendo en cuenta que sus oídos son mucho más sensibles), es posible que desarrollen este tipo de pérdida auditiva, con lo que es fundamental protegerles de ruidos excesivamente fuertes y enseñarles a escuchar música y usar los dispositivos electrónicos con el volumen a niveles normales.

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