Principales causas de la pérdida de oído en los jóvenes

Principales causas de la pérdida de oído en los jóvenes

Son cada vez más las personas jóvenes que presentan pérdida de audición en el contexto actual. A continuación revisamos cuáles son las causas principales de la pérdida de oído en los jóvenes y presentamos algunas recomendaciones y consejos para prevenir y evitar este tipo de problema durante la juventud y la edad adulta temprana.

Causas de la pérdida auditiva en jóvenes

Si bien la causa más común de la pérdida de la audición a nivel conductivo en los adolescentes es la otitis media, existen otro tipo de pérdidas auditivas más duraderas que, si no se tratan como es debido, pueden incluso volverse irreversibles.

La otitis media es una infección del oído provocada por una acumulación de líquido o de pus detrás del tímpano que obstaculiza la transmisión de los sonidos. De esta forma, incluso aunque la infección mejore, suele quedar líquido en el oído medio, que puede mantenerse durante semanas o durante meses, dificultando en gran medida la audición.

Ahora bien, normalmente este tipo de problema es temporal y los jóvenes terminan por recuperar la audición si esta es la causa que ha provocado su pérdida. Lo mismo sucede si hablamos de tapones de suciedad, de cerumen o de líquido derivado de resfriados y alergias.

Por otro lado, es posible desarrollar una pérdida de oído siendo joven si tenemos partes fundamentales del oído como los huesecillos, los tímpanos o el canal auditivo que se encuentren dañadas por una perforación o por un desgarro. Estos problemas pueden provocarse, tal y como nos han explicado los expertos en audición de Audicost, al introducir objetos en los oídos como hisopos, pero también pueden deberse a estar expuestos a ruidos fuertes o explosiones repentinas, a los cambios bruscos de presión en el aire, a infecciones repetitivas en los oídos o a las lesiones de cabeza.

Del mismo modo, la pérdida auditiva neurosensorial viene como consecuencia de diferentes problemas o daños en el nervio auditivo y en el oído interno. Entre las causas principales de estos problemas encontramos los trastornos genéticos hereditarios, las lesiones en el oído o en la cabeza, las complicaciones durante el embarazo, algunos tipos de infecciones o de enfermedades, el uso de medicamentos o la exposición a ruidos fuertes.

De hecho, según los expertos, la exposición a ruidos fuertes de repente y la exposición reiterada de niveles elevados de sonido, tanto en el trabajo como en su tiempo de ocio (por ejemplo, al tener la música a un volumen alto) por un largo período de tiempo puede llegar a provocar daños de manera permanente en las células ciliadas de la cóclea, que más tarde no podrán transmitir de manera eficiente los sonidos, traduciéndose esto en una pérdida de oído para los jóvenes.

Este tipo de células externas son las que primero se afectan, ya que son especialmente sensibles a los sonidos más fuertes y a la vez nos permiten escuchar los sonidos más suaves. De esta manera, si los jóvenes se exponen de forma prolongada a sonidos fuertes, las células pueden llegar a sufrir daños.

De hecho, muchas personas siguen considerando que la pérdida de oído es un problema exclusivo de edades avanzadas, pero sin duda son cada vez más los jóvenes que están empezando a presentar problemas de oído.

Según los expertos, la edad en la que las personas empiezan a sufrir problemas auditivos se está adelantando desde los 60 hasta los 40 años de forma preocupante. Según la OMS, para el 2050 es probable que un diez por ciento de la población sufra de problemas de audición por haberse expuesto de manera constante a ruidos elevados.

La Organización Mundial de la Salud llama la atención sobre todo a los jóvenes de entre 12 y 35 años, ya que éstos corren el riesgo de ver como su capacidad auditiva se deteriora rápidamente debido a una exposición excesiva a los ruidos elevados durante mucho tiempo.

Según los expertos, esto tiene mucho que ver con que cada vez sean más las personas que incluyen el sonido a alto volumen a sus actividades diarias, sobre todo en el caso de los jóvenes.

De hecho, más del cincuenta por ciento de personas jóvenes consultadas en varias encuestas en este ámbito, prefieren trabajar con música antes que en silencio, tal y como leemos en el siguiente post, así como disfrutar con el volumen alto en su tiempo de ocio, cuando, por ejemplo, acuden a conciertos o hacen deporte.

A esto cabe añadir que los jóvenes también son los que más utilizan los cascos para escuchar música, lo cual se traduce en un gran aumento del tiempo en que los jóvenes están expuestos a sonidos con niveles muy superiores a los recomendados. Asimismo, también son muchos los jóvenes que se encuentran expuestos de forma constante a sonidos con el volumen muy alto en su lugar de trabajo.

Según diversos estudios, la mitad de los jóvenes consultados afirman escuchar música siempre por encima de los 60 decibelios, el máximo recomendado por las autoridades sanitarias.

De esta manera, los expertos reseñan que, si bien hace algunos años este tipo de pérdidas auditivas iban directamente relacionadas con la sobreexposición al ruido en el ambiente de trabajo, en la actualidad existe una tendencia creciente a que los jóvenes sufran problemas auditivos derivados del ruido en el tiempo de ocio, y al uso prolongado de dispositivos musicales a un volumen muy alto.

De eta forma, este tipo de mejoraría a nivel laboral se debe sobre todo a las diferentes campañas de concienciación que han sido llevadas a cabo en las últimas décadas, si bien este tipo de concienciación no existe en el ocio juvenil. De hecho, en un concierto es posible exponernos a música hasta a 100dB, escuchando música en unos auriculares es posible superar los 90 dB y en cualquier bar de copas se superan fácilmente los 80 dB.

Finalmente, los expertos reseñan que en este aspecto, sin duda la prevención es la mejor alternativa para evitar pérdidas auditivas si somos jóvenes. Es importante adquirir hábitos auditivos saludables que nos permitan disfrutar con niveles de ruido más bajos, aprender a protegernos de los ruidos más altos y a utilizar protectores auditivos siempre que sea necesario.

De esta manera, además de controlar el volumen al que vamos a usar los dispositivos electrónicos para no superar el umbral que recomiendan los expertos, también será clave acudir de manera regular a realizarnos revisiones auditivas periódicas para poder asegurarnos de que no padecemos ningún tipo de problema auditivo a edades tempranas.

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